Educación

María del Luján Croce dialogó con Columnas de la Iglesia en el marco del Centenario del Colegio San Luis

 

La rectora general del Colegio San Luis de la ciudad de La Plata, MARÍA del LUJÁN CROCE, visitó la redacción y los estudios de Columnas de la Iglesia y, en un ameno, entretenido y enriquecedor diálogo, se refirió a los cien años que transita la institución.

Conmovida por muchos recuerdos, Luján Croce comenzó analizando lo mucho que simbólicamente representa este año 2018 para el Colegio San Luis, en el que logró erigirse como una institución que alcanzó el siglo de vida. Al respecto, la rectora manifestó que son “Cien años de historia, en donde le he expresado a los alumnos y las familias que también son cien años de luces y sombras como es la vida misma, donde el colegio ha tenido momentos de gran esplendor y también momentos muy difíciles”.

Sin embargo, entre aquellas épocas gloriosas y los momentos fatigosos, “el balance es muy positivo porque no todas las instituciones perviven cien años”, adujo Croce, quien además refirió que “si bien han surgido muchos y nuevos colegios, el San Luis tiene ese nombre y tradición que ha formado y forma, como dijo San Marcelino Champagnat (fundador de la Congregación Marista), ‘buenos cristianos y honrados ciudadanos’”.

Asimismo, la directora dejó en claro que “trabajar en educación hoy en día resulta todo un desafío, como pienso que también le sucedió a Marcelino, en otro contexto histórico”. Respecto de la forma en que la institución marista busca forjar el aspecto educacional, Croce aseguró que es mediante “la pedagogía Marista, que es la presencia, y es también aquella que nos dejó Marcelino hace 200 años que hoy continúa vigente y es maravilloso”.

Quien también fue profesora de formación religiosa, señaló; “Observamos que nuestros alumnos necesitan que estemos cercanos a ellos, ya que muchas veces carecen de la figura familiar, porque las familias trabajan mucho y entonces tal vez el colegio sea el único lugar en donde alguien los mira a los ojos y le preguntan como están.”

Continuando en esa línea, Croce recordó que hace muchos años “Marcelino Champagnat hablaba de inclusión y hoy está de moda la inclusión, aunque para nosotros no es algo nuevo, ya que el colegio siempre fue inclusivo y debido a que todos somos diferentes”. “Este desafío de educar en una sociedad muy compleja, el camino es ese, el de la presencia”, remarcó la directora general, quien también puntualizó que “estar con los alumnos y abrirle las puertas a las familias para trabajar en conjunto es un aspecto fundamental de esa pedagogía.

Indagada respecto de cómo desde el laicismo pueden recuperarse aspectos que fueron de suma importancia en la época en que la institución se encontraba bajo la dirección de la congregación de Hermanos, quien fuera profesora de la asignatura Derechos Humanos, esbozó; “Hay mucha nostalgia por lo de antes y debido a que es un colegio tradicional, pero es importante aclarar que el mismo no será igual que antes porque la sociedad ya no es igual, y nosotros como docentes nos damos cuenta cómo ese cambio generacional es cada vez más rápido, abrupto y visible”.

Croce deslizó que es también “una clave de la pedagogía Marista saber adaptarse, como lo hizo Marcelino, a los signos de los tiempos, y por eso creo que tampoco sería sano que el colegio volviera a hacer como antes porque no estaríamos leyendo correctamente tales signos”. Sin embargo, la rectora revalorizó la prestigiosa tarea que realizaron los Hermanos Maristas, quienes, a su entender, “marcaron un estilo y una impronta, donde hoy nosotros como docentes maristas tomamos el carisma que ellos forjaron, lo trasmitimos y contagiamos de acuerdo a nuestra personalidad y a los tiempos en los que vivimos, sin apartarnos de esos valores”.

Para entender el contraste de realidades por las cuales la institución ha atravesado, Luján Croce tomó como ejemplo una fotografía que data del año 1965, cuando el colegio se hallaba en Calle 46, donde refleja al Hermano Miguel Ángel Isla, (quien pasó por el colegio, fue declarado mártir y murió en el Saire cuando realizaba su misión evangelizadora y educadora) de sotana y los chicos de camisa y corbata, pantalón corto y un gesto muy serio “que si nosotros la contraponemos con una captura del hoy, es completamente distinta”.

Luján Croce explicó que “ni aquella foto es muy buena ni la actual es muy mala, sino que las dos se adecuaron a un momento diferente y fueron producto de una sociedad” y remarcó que “cada promoción deja sus huellas, donde son reconocidos, recordados y queridos, aunque cada una de ellas se encuadra en un contexto diferente, año tras año”.

Con relación a su actual desempeño como directora general y siendo válido destacar que en los cien años del colegio es la primera mujer que se encuentra al frente del instituto, Croce consideró que interpretó su designación como “todo un desafío, en un colegio que era tradicional de varones y la imponente tarea de tener que tomar el cargo de un Hermano”.

Al mismo tiempo, ese “desafío”, también se acrecentó luego de “dos grandes direcciones generales como fue la de Guillermo Mouzo, que fue la transición y que tuvo que dar el primer paso de decirle a la comunidad que ya no había más Hermanos y donde se abría paso al advenimiento de los laicos, de la cual yo también fui testigo”. “Luego llegó la gestión de Edgar Barrales, en la cual el colegio creció mucho ediliciamente y con muchos alumnos”, rememoró Croce.

A su vez, la máxima autoridad del San Luis, realizó énfasis en la manera en que la escuela incurre para que alumnos y familias estén en cercanía con el colegio. Sobre esto, Croce consideró que “es toda una misión” y reiteró que “como docentes buscamos sembrar; yo recorro constantemente los pasillos del colegio, en los que conozco a los alumnos, los miro, charlo con ellos, voy a los ingresos y los recibo, junto con sus padres”.

“A partir de esa siembra, aguardamos con templanza que la germinación de la semilla marista y las tres violetas de Marcelino (Humildad, Sencillez y Modestia), llegue con el tiempo, ya que no se da en tan solo 24 horas”, enfatizó Luján Croce, quien felizmente expresó que “esa siembra se da y las satisfacciones son muchas”.

La directora reconoció, igualmente, que la institución “establece límites y pautas que a veces en algunas casas no existen y entonces son resistidas; pero los alumnos saben de la enseñanza de la escuela cuando ya están fuera de ella y es ahí donde se refleja la cosecha”. “El equipo docente y directivo está permanentemente buscando cosas nuevas para los chicos y los recursos siempre están a disposición de ellos”, recordó Croce, quien les pide diariamente a las familias “que no permanezcan en la vereda criticando o preguntándose cosas que en el único lugar en donde encontrarán las respuestas es adentro del colegio, y aquello que no podamos responder, con humildad, buscaremos como resolverlo”.

En lo que se refiere al nuevo equipo docente, integrado mayormente por educadores que arriban desde diversos recorridos universitarios y que no están forjados por los Hermanos en la doctrina de Champagnat, la rectora añadió “que ese es otro gran objetivo”. “Formar a los docentes en el carisma marista, es lo que nos va a dar el plus y nosotros tenemos un itinerario formativo puertas adentro, ya que luego lo que ofrece la Provincia Cruz del Sur es también muy grande en materia formativa marista para aquellos nuevos maestros que ingresan a la escuela y durante todo su trayecto”.

De la relación que el colegio tiene actualmente con la Congregación de Hermanos, Croce aseguró que “es muy buena”, donde ellos “nos visitan, como lo han hecho en la misa del centenario, y siempre escucharlos es un placer”. Al mismo tiempo, la referente de la institución, reconoció que si bien “los hermanos son un oasis, uno no puede exigirles presencia porque son grandes y hay pocos, sumado a que están repartidos por la Pcia. Cruz del Sur”.

Ante esto, Luján Croce cree que es de gran trascendencia “nuestra formación como laicos maristas, aunque no reemplazando a los Hermanos que es algo que jamás podremos ni queremos hacer, pero sí cumplimos una misión como laicos, en el carisma”.

En lo que respecta a la obra comunitaria Hno. Miguel Ángel Isla, que el colegio fundó y asiste desde hace muchos años, la directora anunció que “somos un colegio que cuenta aparte con un espacio no formal y con el que está en permanente diálogo”, y remarcó también que el San Luis “apoya a la obra, que va camino a una autogestión económica, en ese proceso de crecimiento”.

“La obra es muy importante porque otorga respuestas a un barrio con muchas carencias y en aspectos que no cubren esas escuelas donde van los chicos, como el desarrollo de espacios de contención y de recepción, o así también los talleres para que las mamás aprendan un oficio”, aseveró Luján Croce.

 

 

 

 

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