Iglesia

“Ludovica fue una mujer simple, una hija auténtica de la Misericordia”

En un nuevo aniversario del ingreso a los cielos de la beata Sor María Ludovica, el Pbro. Jorge González, futuro párroco de la Iglesia Catedral, presidió la Eucaristía para honrar la tarea de la beata, a la que describió como una “mujer simple y una hija auténtica de la misericordia”.

La homilía fue presenciada por un gran número de fieles y religiosas que reflexionaron sobre la vida y obra de la beata. “La Catedral no es solamente la belleza exterior, si no la belleza de una vida, de una mujer simple como fue la Betata Sor María Ludovica”, comenzó diciendo el padre González, en la homilía.

Además, aseguró que la presencia de Ludovica en el templo, es sin dudas “el tesoro que el señor quiere regalarnos a todos los que venimos a este lugar, desde esa pequeña capilla suya donde se custodian sus reliquias”. “Esto lo tenemos que descubrir a partir del llamado del Papa Francisco que nos hizo a todos, de animarnos a recorrer el camino de la santidad, al que todos estamos invitados y en una santidad que la tenemos que aprender a vivir de una manera original, que tiene que ver con la vida diaria”, expresó González.

En esa línea reflexiva, el párroco también aseguró que “nos falta mucho por descubrir y por darla a conocer y les confieso que en una de las motivaciones que traigo en mi corazón tiene que ver con esto, de trabajar pastoralmente en torno a la figura y al don de la santidad de Sor María Ludovica.

“Yo quisiera formar un equipo que piense y trabaje en torno a la difusión y al armado pastoral de la beata Ludovica y en este sentido me gustaría que los que se sientan llamados, pensemos cuánto tiene para decirnos, enseñarnos y animarnos la vida de la beata Sor María”, refirió el Pbro González, quien rememoró que ella “encarna el mandato que Jesús nos dejó en el Evangelio; ‘Sean misericordiosos como el padre es misericordioso’ y Ludovica fue una hija auténtica de la misericordia”.

“Es una narración encarnada del espíritu que tenemos que aprender a asumir y en torno a lo que el Arzobispo dijo hacia finales del año pasado, cuando nos convocó a darle un rostro a la diócesis en torno a tres grandes líneas pastorales, como así las llamó Mons. Fernández y que puedan configurar la vida de la iglesia de La Plata”, enfatizó el futuro párroco de la Iglesia Catedral.

En relación a esas líneas, González aseguró que “cada comunidad, como nosotros aquí en la Catedral, le tendremos que dar nuestra propia originalidad”. “Estas tres líneas, que ya fueron de alguna manera maduradas y dialogadas en la comunidades y que probablemente el obispo entregará en el mes de mayo en su versión más definitiva, tienen que darnos como un empujón y me parece que la vida de Ludovica y la concreción de estas tres líneas pastorales van muy de la mano”.

González examinó la vinculación existente entre esas tres líneas y la vida de la beata Ludovica, siendo la primera; ‘En misión permanente, saliendo a llevar el gran anuncio’, “esa misión como aquel motor que da sentido e identidad a la iglesia y cómo no pensar la vida de Sor María Ludovica si no es en clave misionera. Ella que caminó los pasillos del hospital que animó a construir, que vivió en torno a su quinta de City Bell como tierra de misión y la huella que dejó y que todavía se mantiene tan viva y presente en los corazones de todos los que allí viven”.

Seguidamente, González recordó la segunda línea, ‘Como Cristo, cerca de los pobres y abandonados”, en la que resaltó la claridad de que la opción fundamental de Ludovica fue este camino”. “Ella reconoció el rostro de Cristo, fundamentalmente en los niños a los que consagró su vida, especialmente en los enfermos o que estaban solitos y a los que siempre quiso darles lo mejor, como así obró Jesús. Ludovica supo ser madre y ojalá que nosotros podamos reconocer caminos que se abren en ésta línea”, subrayó González.

Respecto de la tercera línea, ‘Creciendo juntos para ser santos’, González rememoró que “es fácil reconocer esto en Ludovica, que quiso vivir en su vida espiritual la santidad y justamente la fidelidad al Evangelio la llevó a que pueda ser para nosotros un signo visible de esta santidad que brota del corazón de Dios”. “Ludovica es santa porque supo amar mucho y de eso se trata la santidad, de un camino de entrega profunda en el amor y no simplemente de un planteo de erudición”.

Presenciaron la Santa Misa, las Hermanas de la Misericordia, del Hospital de Niños y del Colegio de la Misericordia, junto con el grupo de Filocalia, a quien el padre González agradeció y felicitó por la obra en torno a la beata Ludovica, que fue declarada de interés provincial por el Senado bonaerense.

Fuente: www.arzolap.org.ar

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